פרשת

צו





PERASHÁ


TZAV



SHABAT HAGADOL


ENCENDIDO DE VELAS VIERNES 3 18:26 hs.

SHABAT FINALIZA SABADO 4 19:24 hs


SHABAT SHALOM!

 

Luaj

"El tren se va..."

por Shelo Duer.

Esta semana, puse en el auto un cd del Rab Rafael Freue Shlita de hace ya un par de años, en el cual contaba en nombre del Rab Silverstein Shlita el siguiente maasé.

 

Un hombre, al que llamaremos Ariel, viaja a Miami de paseo con su esposa e hijos. Una vez allí, se contacta con su primo Robert, al cual hacía ya varios años no veía.  Si bien Ariel era un hombre religioso de toda la vida y observante de la Torah, Robert, en cambio, era un hombre totalmente alejado de la religión. Al recibir la noticia que su primo se encontraba en Miami, Robert no dudo en invitarlo a cenar a su casa.

 

Llegó el día pactado y Ariel se presentó en la casa de su primo. Robert lo recibió y se saludaron con un gran y afectuoso abrazo. Ariel se dio cuenta que su primo tenía una kipá en la cabeza, cosa que no era normal, pero, pensó que lo habría hecho por una cuestión de respeto. Una vez adentro, siguieron las sorpresas. En el living, una biblioteca con libros de Torah; la coracha con los tefilin; copa de kidush y demás artículos de judaica. En las paredes, podrían verse varios cuadros de diferentes jajamim. Algo había pasado en la vida de Robert, que evidentemente, Ariel no sabía. Al consultarle el motivo de este gran cambio, Robert le contó lo que le pasó hacia cinco años.

 

Era la tarde del segundo día de Rosh Hashana (el cual no respetaba)  y yo me encontraba en el balcón de mi casa fumando viendo el mar. En eso, veo un grupo de hombres religiosos que se acercan a la orilla y comienzan a hacer un rezo. Era Tashlij. Recordé que mi papá lo decía y sacudía su saco repitiendo unas palabras. Sentí un escalofrío que me recorría el cuerpo. Tome la decisión de bajar a ver este acontecimiento más de cerca, para volver a sentir lo que sentía de niño estando a su lado. Me puse una kipá y bajé. Me acerqué, no mucho, y miré como todos sacudían sus ropas repitiendo el rezo. Cuando terminó, giré rumbo a mi casa y comencé a caminar. En eso, una mano me toca el hombro. Me doy vuelta y veo frente mío un hombre alto, algo robusto, con una larga barba blanca que me preguntó “¿Escuchó usted el shofar hoy?”. Dudé que responder por un instante, pero al final moví mi cabeza en señal negativa. Instantáneamente, el hombre introdujo la mano en su saco y extrajo un shofar, con el cual tocó los sonidos pertinentes. Al finalizar, extendió su mano y me dijo: “Moshé Katz, a sus órdenes”.

 

Cuando regresé a casa, le comenté emocionado a mi esposa, todo lo que había sucedido. Que los vi desde el balcón y me acordé de mi papá y que bajé a ver el rezo. Y como el Sr. Moshé Katz me tocó el shofar en la playa.  Al escuchar eso, se desmayó. Luego de reanimarla, me preguntó cómo era el Sr. Katz físicamente. Luego de describirlo, ella me miró y me dijo: ese hombre es mi padre, que falleció en la shoá. Nosotros éramos apellido Katz, solo que al terminar la guerra y escapar de Alemania, nos cambiamos el apellido. Sentí un frio correr por mi espalda. Había estado frente a mi difunto suegro y me había hecho escuchar el shofar. Él bajó espacialmente desde su lugar celestial, para que yo no pierda esta gran mitzva.  Entendí que esto no era sino, un llamado de atención de Hashem, que me llamaba a la reflexión. Y he nos aquí. Comenzamos el proceso de teshuvá.

 

Le preguntó el Rab Silverstein Shlita al Rab Jaim Kanievsky Shlita, cual fue el motivo que recién después de muchos años de casado se presentó el Sr. Katz frente a su yerno para ayudarlo a hacer teshuvá. ¿Por qué Hashem no le hacia esta aparición años antes para acelerar la teshuvá de la pareja?

 

Respondió el Rab Jaim que Robert tuvo el mérito que lo ayudaran del shamaim, gracias a que él reaccionó y actuó en el momento indicado. Cuando sintió esa emoción, decidió acercarse, por eso Hashem le permitió a una neshamá que bajara a darle un shock que lo reanimara en lo espiritual.

 

Hagamos pausa…

 

Muchas veces, nosotros, al igual que Robert, tenemos circunstancias en nuestras vidas que debemos tomar una decisión. Esa decisión, puede ser terminal en nuestras vidas. Aunque, por lo general, ninguno de nosotros sabe que lo es. Son pruebas que Hashem nos pone en el día a día, las cuales si nos fortalecemos y hacemos nuestra parte, Hashem nos ayuda de su lado. En cambio, si no las superamos, o no actuamos como Él esperaba, perdimos la oportunidad.

 

Dice el Rab Galinsky zz”l que tres personajes tomaron la decisión correcta en el momento justo y tuvieron beraja.

 

Iaacob Abinu, al darse cuenta que pasó por el Har HaMoria y no había rezado allí, se puso mal y quiso regresar.  Hashem le hizo dos milagros: 1- el monte se arrancó desde su lugar y se acercó hasta Iaacob. 2- se puso el sol fuera de horario para que Iaacob duerma en ese santo lugar.

 

Batia, la hija del Faraón, mientras se bañaba en el Nilo, encuentra la canasta en la cual esta Moshé y estira su mano para alcanzarlo. Milagrosamente, su brazo se estiro más de lo normal y llegó a tomar al bebe. ¿Por qué le ocurrió el milagro? Porque ella tomó la decisión de actuar. ¡¿A dónde querés llegar?! ¡Tu brazo es corto, no llegas hasta ahí! Igualmente. Lo intentó y Hashem la ayudo.

 

Moshé Rabenu fue nombrado líder del pueblo de Israel y el único capaz de liberarlo de la esclavitud egipcia. ¿Qué merito tuvo para llegar a ese puesto? Cuando estaba pastoreando el rebaño de su suegro y se le escapó la ovejita, corrió a buscarla. Una vez que la atrapó, vio la zarza que ardía en fuego, mas no se consumía. Tomó la decisión de ir a ver qué pasaba allí. Cuando Hashem vio que  Moshé se acercó, se le presentó desde el fuego y lo nombró para el gran cargo de líder. En la guemará hay dos opiniones sobre qué fue lo que hizo Moshé.  Según una opinión, se acercó y caminó cinco pasos. Según la segunda opinión, lo que hizo Moshé fue simplemente girar su cabeza.

 

¿Qué hubiera pasado si Moshé veía la zarza, pero, decidía seguir su camino y abandonar el lugar? Se hubiera perdido la oportunidad de salvar al pueblo de Israel y hasta ahora seguiríamos esclavizados, ya que dice el Midrash, que solo Moshé tenía la capacidad de liberarnos, y si no era él, no era nadie.

 

Ha Seman  katzar: el tiempo es corto. Ve hamelajá merrubá: y el trabajo es cuantioso. Hapoalim atzelim: los trabajadores son haraganes. U Baal habait dojek: y el patrón apura.  Generalmente, se dice que al hablar del patrón, se hace referencia al Boré Olam. Pero, el Saba de Novardok explica que cuando dice “el patrón apura” se hace referencia a las oportunidades que se le presentan a la persona en su vida, las cuales, son pocas. Muchas veces son únicas. Decisiones y pruebas que si las sabemos pasar tomando la decisión correcta, habremos salvado nuestra existencia y de nuestras generaciones futuras, disparándonos al éxito. Pero, si las dejamos pasar, tomando la decisión incorrecta, perderemos el tren, el cual no vuelve a pasar otra vez, cambiando así el rumbo de la historia definitivamente.

 

No dejemos que el tren se nos vaya…

 

Shabat Shalom!

 

Shelo Duer.

 

 

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