פרשת


אמור




PERASHA


EMOR



Viernes 17

ENCENDIDO DE VELAS 17:37 hs.

Sábado 18
FINALIZA 18:36 hs.



SHABAT SHALOM!

 

Luaj

Para Leer...

•PERASHA KEDOSHIM•

Sucedió con el Gaon Ribi Moshe Tzbi, Z’L, jefe del tribunal rabínico de la ciudad de Suran, fallecido en el año 1845, que en cierta ocasión vino a él un comerciante de la ciudad de Brodi a plantearle un serio problema que tenía.  Comenzó así su relato: Soy uno de los comerciantes más antiguos de la ciudad de Brodi, en Gallitzia.  Tengo relaciones con otros comerciantes de Rusia también.  En la ciudad de Balta hay un comerciante de nombre Isaac; que varias veces hicimos negocios.  Había quedado pendiente de su cuenta corriente la suma de 1.000 rublos, por lo que me extendió un documento por ese importe.  Pasado un tiempo, le preparé un listado de la mercadería en stock, como asimismo un resumen de cuenta.  ¿Qué pasó?  El empleado se confundió, en vez de mandar el listado de mercadería, mandó el documento de 1.000 rublos.  Cuando me di cuenta de lo que pasó, le envié una carta expreso, diciéndole del error que pasó, por lo que le solicito que me envíe por correo el documento de vuelta. Pasan semanas y no obtengo respuesta.  Le mando una segunda carta, y recibo la respuesta en la que me dice: “¡¡Yo no debo nada!!  Jamás te di un documento, no se dé que hablas”.  Ante esta situación –con lagrimas en los ojos, le dice el comerciante‐ vengo a que me de alguna sugerencia, para recuperar mi dinero, sino, quiebro.  Mira, le dice el Rab, de acá a un mes tengo que estar allí, fíjate si tu puedes estar también y veo qué es lo que Hashem me ilumina para hacer.  La ciudad de Balta estaba bajo la jurisdicción de la ciudad de Suran.  Al mes estaba el Rab Moshé Tsbi en Balta.  El comerciante de Brodi también que le presenta un escrito con su reclamo al comerciante Issac.  Este fue citado y ambos el demandante y demandado concurrieron al Bet –Din.  El comerciante de Brodi dijo que le vendió mercadería, y que le dio un documento, y que por error fue devuelto y reclama su pago.  El señor Isaac contestó: “No sé de que habla, nunca existió ese documento”.  La ciudad se había congregado para ver como el Rab Moshé Tzbi dictaminaría el caso.  Luego de escuchar a los dos, pidió vaciar la sala, los rabinos analizaron entre ellos el caso.  Llamaron a todos a volver y el Rab Moshé Tzbi dio el veredicto que se le debe dar 1.000 rublos al comerciante de Brodi, inmediatamente.  El señor Isaac no se quedó callado, él no va a pagar nada, que no hay pruebas valederas según la Halajá y también los argumentos que brindan no tienen asidero alguno.  El Rab Moshé Tzbi le dice: “¿Todavía tienes la desfachatez de hablar contra nuestro dictamen?  Ahora a la vista de todos voy a demostrar tu mala conducta, te daré una señal de lo que dijimos.  El documento devuelto por error, el correo te lo entregó un día viernes a la noche, antes del Kidush.  Tú quemaste el documento junto al sobre con las velas de Shabat que tu señora había prendido antes con Berajá.  El señor Isaac empalideció, se descompensó y se desmayó.  Luego que lo reanimaron, le dice el Rab, ¡¡Ya ves que hay un ojo que ve y un oído que escucha!!  ¿Te crees que Hashem no te ve?  Manda ahora y que traigan los 1.000 rublos, págaselos al comerciante y haz Teshubá por lo que hiciste.  Yo le voy hacer Tefilá a Hashem que perdone tu pecado.  El señor Isaac aceptó el dictamen, pidió disculpas y se puso a disposición del Rab que le indique el camino de la Teshubá.  Se dirige el Rab Moshé Tzbi al público y les dice: Seguramente, ustedes querrán saber quién fue el ángel que me dijo lo que hizo el señor Isaac a ocultas.  Estoy dispuesto a mostrarles al ángel que demostró que juzgué según la verdad.  En ese momento, abrió una puerta que daba a la sala y un niño de unos diez años sale de allí.  “Este es el ángel que me habló y me hizo saber la verdad”.  El niño, era un sobrino huérfano del señor Isaac que lo criaba en su casa.  El señor Isaac se llenó de rabia frente al niño.  El Rab Moshé Tzbi comprendió las intenciones del señor Isaac y le dice: al niño no le hagas nada.  Sigue educándolo dentro de tu casa como hasta ahora.  Ayúdalo a que sea un Talmid Jajam.  Eso te ayudará en tu Teshubá.  El señor Isaac se comprometió a cumplir con el Jajam y estrechó su mano a la vista de todo el público.  El Rab le habla a la gente presente y le dice: quiero relatarles cómo es que llegue a la verdad de los hechos.  Cuando llegue aquí, empecé a averiguar cómo era el señor Isaac, cómo es en el cumplimiento de la Torá, de las Mizvot con Hashem, con la gente.  Todos lo alabaron.  Todos me decían es una persona Kasher, tiene las manos abiertas para el que le solicita ayuda. Llegó un momento en que pensé que la acusación era falsa.  Un día me encontré con un Moré, hablando de todo un poco, le pregunté por el señor Isaac.  Él me dijo que sabe que es una persona Kasher, cría a un huérfano con su familia, este chico es alumno de él en el Talmud Torá; y es el señor quién paga su educación.  ¿Cómo es él en su propia casa?  ¿Cuida las Mizvot?  El Moré me dijo, sabemos que es así, pero una vez el niño le contó a un compañero de cómo el señor Isaac profanó el día Shabat.  Cuando escuché esto, le grité al niño, ¿Cómo dices eso?  Me negué aceptar el hecho en sí; y le dije al niño que no hable más del tema.  Esto me lo contó el Moré.  En realidad me sentí intrigado y le pedí al Moré que sin que nadie sepa, que venga el niño, quería saber qué había pasado.  El Moré lo trajo y hablé con el dulcemente.  ¡¡Cuéntame niño qué pasó, dime toda la verdad!!  ¿Cómo hizo el Jilul Shabat que tú contaste?  El niño me dijo, un viernes volví del Knis con mi tío, empezamos a decir Shalom Alejem y golpean la puerta, era el correo.  Mi tío le pidió que le abra la carta; y éste la abrió.  Había un papel que leyó.  Mientras tanto me fui a la otra habitación, pero de reojo mi tío mira para aquí y para allá, no ve a nadie, ni mi tía que había ido a la cocina a traer el vino, y mi tío quema el sobre completo con las velas que estaban sobre la mesa.  Eso es lo que vi y conté.  El Rab le sigue contando al público: comprendí que la carta era la del documento por lo que deduje que el comerciante de Brodi tenía razón.  Cuando vinieron al juicio y escuchamos los argumentos de ambos, vaciamos la sala con los otros jueces, les conté lo que sabía y que mi suposición era que quemó el sobre con el documento.  Ellos estuvieron de acuerdo conmigo.  Sin que nadie sepa, traje al niño para mostrarles a todos, que fue él quien me ayudó a resolver este caso.  Todo este Maase está tomado del hermoso libro, Anaf Es Abot, del Jajam Obadía Iosef, Z’L, sobre el Pirke Abot.  El Jajam lo trae por las palabras de Hilel quién dijo ¡¡No creas en ti mismo, hasta que te vayas de este mundo!!  El Ieser Hará es muy fuerte, por más que la persona sea grande, el Ieser es más grande.  Tenemos que abrir los ojos y estar atentos, saber que tenemos un objetivo en la vida, servir a Hashem, ser un modelo en nosotros mismos, en nuestro entorno, en nuestra época, en nuestra sociedad.  Nosotros estamos en los días del Omer, días de semiduelo, hace centenares de años, cuando se perdió la inteligencia de Israel.  Más de 700 entierros diarios de alumnos de Ribi Akiba, hasta que se pueda llegar de vuelta a esos estudios, ¿Cuántos años pasarán?  Vemos pues la fuerza del Ieser Hará.  Sugerimos no fomentar conflictos, ser limpios en nuestro hablar, ser afectivos y tener el Zejut de ser la luz que ilumine al mundo.

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